Podría ahora acariciar con mi olfato
el rosal de los naufragios eternos
Podría esculpir Nikés aladas.
Podría en Australia filmar tu Invierno.
Podría tu vientre, sujetar mis sienes.
Pero huyo de los latidos de tus sábanas
y de la incandescencia,
para sólo
masticar el silencio.
Magnífico.
ResponderEliminarUn saludo.