domingo, 2 de diciembre de 2012

Y tú volverás

No busques caras
en los cipreses
que expresen alegría.

Dignifica el placer
de soplar dientes de león,
y mira como el viento
besa sus extremos.

Arquea la sonrisa
de los ojos perdidos,
los que ya no miran,
los que sufren,
los que un día me atravesaban...

Entonces me alzaré por ti,
destruiré murallas,
castillos de fuego,
cercenaré extremidades
de sombras enemigas,
y tú volverás.

Y encenderé el hogar,
te miraré,
tendida en el jergón,
llorando espigas de silencio,
al ver cómo cae el invierno.